lunes, 24 de agosto de 2009

Logros de Simón Bolívar en la Educación

A la luz de todos los hechos, recogidos ampliamente por la historiografía venezolana, es en donde se resalta la figura antropológica de Simón Bolívar, no tan sólo por su accionar militar, sino por la claridad de visión política e histórica, que alcanzó su madurez en el proceso directo de los hechos, en su cotidianidad, lo que demuestra, cómo él, logró entender las particularidades de su momento histórico. Por lo cual, una vez que Simón Bolívar efectúa el Análisis Crítico de la situación del país, tanto en el orden: socioeconómico, táctico militar, político administrativo, geopolítico e ideológico, entre otros., expuestos en un conjunto de Comunicaciones y Discursos precedentes al Discurso de Angostura, en los cuales deja ver su preocupación por el país y los motivos que incidieron en las perdidas de la Primera y Segunda República; Sobre la base de estas justificaciones, Bolívar logra que los Diputados electos instalaran el 15 de febrero de 1819, en Santo Tomé de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), provincia de Guayana, el Congreso de Angostura, en el que legaría para los estudios históricos-historiográficos venezolanos y del mundo el tratado sociológico, filosófico, político-constituyente y educativo en el que se expresa el pensamiento más acabado del momento para la llamada Gran Colombia y algunos países hermanos. Este discurso es conocido con el nombre de Discurso de Angostura, en el cual Simón Bolívar reconoce y exalta la Soberanía Nacional, al señalar
Señor. ¡Dichoso el Ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad! Yo, pues, me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los Representantes del Pueblo de Venezuela en este Augusto Congreso, fuente de la Autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del Destino de la Nación. Ya con estas palabras, se deja ver el ideario revolucionario socio-popular del Libertador, quien no sólo quería un pueblo libre y fuerte, quería un pueblo con hombres virtuosos e ilustrados, para que los códigos sociales no resultaran “obras muertas”.
Ambos conceptos: Moral y Educación, expuestos ante el Congreso de Angostura no han perdido vigencia. Y ellos van a ser, en lo sucesivo una constante propuesta de Bolívar, en sus escritos y discursos para el desarrollo del proyecto legislativo.
Nuestro Libertador tuvo un concepto muy elevado de los principios educativos y morales, para él, eran grandes y significativos; de allí que en sus documentos sean estos, eslabón principal de sus ideas. Por otro lado, Simón Bolívar recibe una educación formal, liberal y revolucionaria. Entre sus maestros se destaca Simón Rodríguez por la influencia que ejerció en el joven Bolívar. Estos pedagogos aplican con nueva visión, los métodos de estudio vinculados a la mayéutica de la escuela de Sócrates. Método filosófico de preguntar, que consiste a enseñar preguntando. Además de esto, Simón Rodríguez es un hombre formado en las ideas liberales y revolucionarias de la llamada época de la Ilustración. Es un defensor de los derechos del hombre, de la filosofía que establece las bases del mundo moderno, de la nueva democracia, y que se conocerá posteriormente y de manera general, como el enciclopedismo, entre cuyas máximas figuras se encuentra Juan Jacobo Rousseau, el teórico de la democracia en occidente.
La educación que imaginaba Bolívar era para una época y una realidad, para una situación social, política y económica concreta, era el caso de Venezuela. No tenía como propósito el mantener una situación existente, sino que pretendía una transformación en forma radical. Se educaría con el objetivo de construir la noción de patria americana y no para mantener la idea de España como patria; no se buscaría el conservar una estructura político administrativa caduca, sino justamente, para destruirla y construir una adecuada; no para la idea de una ficticia paz y armonía.
Bolívar sugería una educación revolucionaria; una educación para el futuro de Venezuela. No debemos olvidar que Simón Rodríguez fue el maestro que más influencia tuvo sobre Bolívar y que el era un revolucionario en el campo educativo hizo que su ilustre alumno pusiera en práctica las ideas por él fomentadas. Bolívar fue un visionario para su época; además de la educación para el trabajo, buscó innovaciones en Educación Superior, en formar escuelas donde las niñas pudieran formarse al igual que los varones, buscó la promoción de la educación popular, de la integración social en las escuelas y hasta llegó a enviar becarios a Europa.
Bolívar siempre le concedió al proceso educativo especial importancia y en el cifró las esperanzas de poder inculcarle a los ciudadanos las ideas de patria y prepararlos para el desarrollo integral de la nación.
El Libertador tuvo claras las ideas de lo que debería hacerse con la educación. En su opinión las personas debían ocuparse de estudios. Las ciencias aplicadas, las técnicas y oficios, y buscaba que los jóvenes de su época compartieran con él sus ideas. Su idea era que cooperaran con el desarrollo económico del país. Bolívar logra que los Diputados electos instalaran el 15 de febrero de 1819, en Santo Tomé de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), provincia de Guayana, el Congreso de Angostura, en el que legaría para los estudios históricos-historiográficos venezolanos y del mundo el tratado sociológico, filosófico, político-constituyente y educativo en el que se expresa el pensamiento más acabado del momento para la llamada Gran Colombia y algunos países hermanos. Este discurso es conocido con el nombre de Discurso de Angostura, en el cual Simón Bolívar reconoce y exalta la Soberanía Nacional, Señor. ¡Dichoso el Ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad! Yo, pues, me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los Representantes del Pueblo de Venezuela en este Augusto Congreso, fuente de la Autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del Destino de la Nación.
Ya con estas palabras, se deja ver el ideario revolucionario socio-popular del Libertador, quien no sólo quería un pueblo libre y fuerte, quería un pueblo con hombres virtuosos e ilustrados, para que los códigos sociales no resultaran “obras muertas”. En razón de ello expresó
…a veces son los hombres, no los principios, los que forman los Gobiernos. Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades: ¡hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las Repúblicas!.
Para Bolívar la construcción de una gran sociedad, debe reposar en el pilar moral, visto como el poder que permita deslastrarse de las malas costumbres, de los vicios y dependencias del hombre hispanoamericano.
Hoy día el Poder Moral, tan solo en Venezuela, tras una espera de 180 años, es una realidad, -¡es letra constitucional!- desde la Constituyente de 1999. En ella se analizó y se tomó la propuesta de Bolívar, por la gran necesidad de crear instituciones que se ocupasen de velar por superar la deteriorada salud moral de nuestro pueblo. Donde la realidad sociopolítica de la Venezuela contemporánea nos ha evidenciado “…que los vicios subsisten cuando la sociedad no está alerta, y que la corrupción (…) el tráfico de influencia, el peculado, florecen lo mismo en las dictaduras que en las democracias”.
La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades. El Libertador, decía que para construir una nueva Sociedad, con nuevos fundamentos, exigía la aplicación de una nueva filosofía educativa. "Él quería forjar una sociedad más humana, en la cual el hombre no fuese un simple instrumento de dominación política, y esto no es posible sin la educación". Pero no era una educación concebida de modo parcial, como mera formación técnica, sino coma actividad integral, de formación del ciudadano, donde participen como entes directrices el Estado y la familia, pues el hombre es o será lo que se haga de él en el sistema de instrucción.
Es innegable la influencia que ejercieron en Simón Bolívar el pensamiento de sus maestros, y los acontecimientos sociales de la época que ocurría en el territorio venezolano al igual que en otras latitudes, pero de la influencia de sus maestros, de todos ellos se resalta la figura de Simón Carreño Rodríguez, -el Robinson de América- quien se encargó de su educación, dejando honda huella en su pensamiento y personalidad, con lo que se evidencia que los grandes hombres se nutren del pensamiento que refleja la realidad del Mundo y de la praxis que desarrollan las virtualidades progresivas de la historia en correspondencia con su tiempo. En razón de ello, entre el retumbar de los cascos de los caballos y el olor acre de la pólvora, protagonizaría Bolívar al lado de los grupos populares, la gente de color del pueblo llano, algunas de las acciones más hermosas y proféticas del acontecer socio histórico político y moral de Hispanoamérica para los siglo XVIII y XIX, proyectadas todas ellas a la actualidad.
Las ideas de los filósofos de la ilustración se propagaron no solo por los libros originales de los propios pensadores, sino también por folletos escritos con sencillez y vendidos a bajo precio, estas nuevas ideas se difundieron rápidamente entre los elementos cultos de las clases burguesas, y en algunos sectores de las clases privilegiados, y hasta hubo ministros y monarcas que se inspiraron en ellas para realizar tímidas reformas a fin de evitar revoluciones violentas, esto fue lo que se conoció como despotismo ilustrado. Las dotes de Bolívar como estadista y hombre de leyes, se evidencian a través de las miles de cartas que forman su legado político escrito. Sabemos que era capaz de dictar, simultáneamente, textos diferentes hasta a cinco secretarios. Las ideas de esta asombrosa producción epistolar, fueron distribuidas a través de un gigantesco sistema de correos que alcanzó a desarrollar. Bolívar conocía la importancia de la comunicación y de la imprenta. No basta dictar una buena ley o establecer un decreto. Había que publicar y hacerlos llegar a los más remotos lugares de la colonia., en las tierras donde se operaban las luchas independentistas, Quiero recalcar que los escritos de Bolívar permanecen en el tiempo porque en ellos está plasmado un pensamiento fértil y vivo. Por eso se explica la influencia que tuvo en las guerras independentistas de América del Sur, en sus distintas etapas. La primera, de 1810 a 1830, abarca veinte años, hasta la muerte del Libertador. Una segunda influencia del pensamiento de Bolívar es patente en la llamada “independencia tardía” de aquellas colonias que no obtuvieron la liberación en la primera ola revolucionaria. Nos referimos a Cuba y otros países de Centroamérica. La guerra de liberación triunfa, porque se basa en un pensamiento que no es marxista, ni ateo. Su sello característico es el nacionalismo y el hecho de tomar en cuenta las costumbres de la gente, y esto, es sumamente importante en un proceso de esta índole. La revolución bolivariana tiene especial vocación por los pobres. Es un movimiento al servicio de los más débiles. Quisiera subrayar que el servicio hacia los débiles, no implica ir en contra de los más fuertes. Bien al contrario. El trabajar para que los débiles logren la obtención de sus derechos, como tener un techo, estar sanos o acceder a la educación, beneficia igualmente a los más fuertes. Al lograrse la igualdad de derechos entre la población, se evita una peligrosa confrontación social.

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